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| 8/30/2018 12:01:00 AM

Crecimiento con reformas pero sin mermelada, la promesa de Duque

Iván Duque se prometió durante su campaña a no "repartir mermelada" en el Congreso para la aprobación de sus proyectos de ley ¿Le alcanzará el capital político?

Aunque todavía no alcanza su primer mes y apenas está decantando lo que recibió de la administración Santos, el gobierno del presidente Iván Duque está hoy corriendo una carrera contrarreloj y enfrenta una exigente agenda no solo política, sino con un alto contenido económico por las definiciones que debe tomar antes de terminar el año.

Gran parte de la discusión en materia económica se la está llevando la reforma tributaria anunciada por el Gobierno, por el debate que ha suscitado la propuesta de bajar impuestos a las empresas, aumentar la base de personas naturales y gravar la canasta básica, pero devolviendo el IVA a los segmentos de más bajos ingresos.

El mensaje ha generado profundas controversias que van desde la operatividad para esas devoluciones –porque algunos consideran que tenemos la infraestructura y la tecnología para hacerlo, pero debe haber un trabajo grande en la depuración de las bases de datos–, hasta los errores en la interpretación de las intervenciones del ministro Alberto Carrasquilla, por ejemplo cuando mencionó un ‘Sisbén para los ricos‘, en el que se refería a identificar, con claridad y una base de datos poderosa, a las personas de mayores ingresos para tener una mayor efectividad en el cobro de impuestos.

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No obstante, la discusión no ha tenido la profundidad que requiere porque el Gobierno no ha dado a conocer el texto general de su propuesta y también porque ya otras iniciativas, como la de Cambio Radical, empezaron a recorrer el camino.

Sin duda se trata de una reforma clave que permitirá no solo ajustar las finanzas públicas, sino también despejar el camino para el cumplimiento de la regla fiscal y, muy especialmente, mandar un mensaje a las calificadoras en el sentido de que las reformas se empezaron a hacer –para el año entrante quedó la pensional–, de tal manera que el grado de inversión no corra ningún peligro.

Pero no es el único debate que tiene entre manos el Gobierno en el corto plazo. Ya se está discutiendo en el Congreso el Presupuesto General de la Nación. Según algunos cálculos, estaría desfinanciado en más de $5 billones y las apuestas de todos los sectores por conseguir recursos son cada vez más altas. El ministro Carrasquilla lo resumió de forma muy clara en la pasada Convención Bancaria: “el diálogo con mis colegas es monótono, ellos me piden recursos y yo les digo que no hay. Es necesario romper esa tendencia”.

De hecho, el mismo ministro Carrasquilla advirtió en una intervención ante la Comisión III del Senado que no hay recursos suficientes para cubrir los subsidios de 2019.

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Ajustar las cargas, reducir el gasto y cumplir con el compromiso de campaña de una mayor austeridad será el reto para sacar un presupuesto que le dé aire a la administración Duque en su primer año de gobierno.

También hay otras dos tareas clave en toda esta agenda: la discusión del presupuesto bianual de regalías y la construcción del Plan Nacional de Desarrollo. En el primero, además del debate, el camino conduce a trabajar en una reforma que ayude a mejorar el sistema institucional y la destinación y la eficiencia de los recursos. El segundo se construye bajo los principios de legalidad; emprendimiento y productividad; desarrollo sostenible y ciencia, tecnología e innovación, en una agenda de política pública del país que incluirá la digitalización, la conexión entre territorios y una política social moderna.

Pero por si fuera poco el número de frentes que tiene que atender el Gobierno en el corto plazo, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, dejó en la cancha del Gobierno una controvertida propuesta de darle al presidente Duque facultades extraordinarias y subir el salario mínimo en una proporción significativa por una única vez. La propuesta causó sorpresa por el impacto y efecto que tiene: puede aumentar la inflación; incrementar el desempleo y la informalidad; tener un efecto en las finanzas públicas, en especial en pensiones; entre otras, sin contar las repercusiones sobre los pagos que se indexan al salario mínimo. Además, tuvo un efecto en las convenciones colectivas que hoy se están negociando.

Estas discusiones serán una prueba de fuego para que el gobierno Duque logre gobernabilidad, pues, según dijo en campaña, tendrá que hacer todos esos ajustes sin mermelada. Eso ha generado distancias y tensiones que ya se empiezan a ver con los grupos políticos. ¿Le alcanzará el capital político para estas reformas?.

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EDICIÓN 562

PORTADA

¿Qué va a hacer Carrasquilla después de la regla fiscal?

Las últimas semanas han sido bastante agitadas desde la perspectiva empresarial y económica. El comité consultivo de la regla fiscal decidió conceder un margen de maniobra al Gobierno en materia de gasto y endeudamiento, al flexibilizar algunos puntos el nivel de déficit fiscal permitido para 2019 y 2020.

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