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| 4/4/2019 12:01:00 AM

ETB: ¿y ahora qué viene?

A pesar de los buenos resultados financieros de la compañía en 2018 y el repunte de su acción, el futuro de la ETB luce incierto.

Con la decisión del Distrito de suspender el proceso de venta de su participación en ETB, el futuro de la compañía queda en “llamada en espera”. Si bien los resultados de 2018 son buenos y por primera vez en cuatros años la compañía dio sus primeras utilidades, lo cierto es que el rumbo de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá seguirá en función de quién sea el próximo alcalde de la capital.

Sin embargo, la ETB no debería seguir al vaivén de los ciclos político-electorales. La actual administración, en cabeza de Jorge Castellanos, marcó un norte y demostró que con una buena gobernanza es posible revertir la pérdida de valor.

Se requiere adoptar las mejores prácticas de buen gobierno corporativo que se han implementado exitosamente en algunas empresas públicas del país como ISA o Ecopetrol que son hoy modelo de funcionamiento y resultados.

“Estas medidas incluyen fortalecer sus órganos de gobierno en la dirección de una mayor estabilidad, responsabilidad y rendición de cuentas; consensuar planes estratégicos que trasciendan los ciclos electorales; y asegurar el manejo ético y eficiente de sus importantes recursos”, afirma Castellanos.

Con los buenos resultados que obtuvo la compañía, la acción ha crecido alrededor de 30% durante las últimas semanas y se ubica alrededor de los $280 por acción. No obstante, este valor no solo se sitúa debajo del valor en libros, de $505 por acción, sino que está muy lejos de los $1.100 que llegó a costar la compañía en 2009.

Esto muestra que si bien los resultados de la ETB son buenos en el corto plazo, los interrogantes sobre la compañías son más hacia el mediano y largo plazo.

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La estrategia

La actual gerencia de la ETB recibió la compañía en una situación bastante retadora. Durante la administración anterior de Saul Kattan y Petro, la firma realizó una inversión descomunal que no solo no rentabilizó, sino que dejó sin margen de maniobra a la compañía pues agotó todas las fuentes de financiamiento.

Entre el 2013 y el 2015 ETB realizó un ambicioso plan de inversiones por $2,3 billones, cerca de la mitad en fibra óptica. Si bien para los opositores de la venta, esto es hoy por hoy uno de los principales activos de la empresa, para muchos analistas esta inversión por un monto superior al patrimonio resultada muy superior a la capacidad de la compañía. Además, no se acompañó con un esfuerzo comercial para rentabilizarla y mientras esperaban conseguir alrededor de 900.000 clientes, al final tan solo lograron 108.000 nuevos usuarios.

“Uno no cablea Bogotá y luego sale a vender. Además, una cosa es tirar fibra en la calle y otra es conseguir clientes pues en ese último “cuarto de milla” es donde se requieren las mayores inversiones”, afirman los expertos.

Con un agravante, para financiarse no solo se endeudaron y vendieron activos claves, sino que usaron la liquidez: una emisión de bonos en 2013 por $530.000 millones, la venta de la participación del 24,5% que la compañía tenía en Colombia Móvil (TIGO) por US$240 millones y se gastaron más de $800.000 millones de caja. Incluso decretaron dividendos en 2015 por $400.000 millones, para tratar de dejar financiado el proyecto Metro, que no se han pagado. Esto dejó a la compañía con grandes pérdidas netas y al punto de no ser viable.

Ante este difícil panorama y con la ayuda de una renovada junta Directiva, la nueva administración decidió reorientar todos sus esfuerzos en vincular nuevos clientes y mejorar sus niveles de servicio, al tiempo que inicio una fuerte reducción en gastos.

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Los resultados han comenzado a verse. En los tres últimos años, los clientes de internet de fibra óptica se triplicaron de 108.000 a 338.000, mientras los usuarios de televisión IP se duplicaron al pasar de 56.000 a 124.000. En móviles el crecimiento ha sido algo menor, de 390.000 a 486.000. Sin embargo, la compañía tiene unos ingresos más diversificados y estables, que han logrado compensar la caída en servicios tradicionales, como líneas de cobre y larga distancia. A ello se suma una mayor penetración de servicios empresariales.

Lo anterior no se hubiera logrado sin estrategias de fidelización y retención de clientes, pues en telecomunicaciones la rotación de clientes entre empresas es alta.

Por otra parte, la empresa controló sus gastos totales en $1,2 billones en 2018, cifra un tercio por debajo de los $1,9 billones de 2015. Además, realizó un plan de retiro mayoritariamente voluntario en 2018 con lo que redujo sus gastos laborales. No obstante, estos siguen siendo elevados.

Este menor gasto le permitió incrementar su ebitda por tercer año consecutivo a $549.000 millones y alcanzar una utilidad neta de $42.000 millones en 2018, la primera vez en cuatro años. Todo sin sacrificar las inversiones que alcanzaron los $303.000 millones en 2018, 21% de los ingresos, en línea con los estándares de la industria. Con esto, los hogares conectables crecieron de 610.000 a 822.000, y los conectados efectivamente subieron de 18% a 29%.

Con esto, es claro que el panorama de la ETB en el corto plazo luce despejado y que su prioridad será seguir rentabilizando su red de fibra óptica. Sin embargo, las dudas surgen en sus perspectivas de mediano plazo.

El debate en torno a la venta de la ETB no debe plantearse como la necesidad de más recursos para financiar a la ciudad. La pregunta de fondo es si una empresa de telefonía local debe participar en un sector tan competido como el de las telecomunicaciones, que requiere tan altas inversiones.

En la última década la ETB ha permanecido prácticamente estancada con ventas alrededor de los $1,5 billones y la participación en su principal mercado Bogota ha caído drásticamente. Las otras compañías compiten de modo agresivo y, por tanto, la pregunta es qué va a pasar si no se toman decisiones de largo plazo.

Como asegura Castellanos, ETB debe aprovechar las fortalezas que aún posee para asegurar su sostenibilidad. Su principal ventaja es su tradición y cercanía con los consumidores, así como todo lo que la compañía viene desarrollando en digitalización para convertirse en el aliado de una cuidad inteligente.

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